El abrigo calipso

lunes, 11 de mayo de 2009

Me pregunto, como será entrar a una de las piezas mas lindas del mundo, con la tristeza más grande dentro del corazón, ahora que te has ido. El té de frutilla no tendrá el mismo sabor, y los colores ya no serán tan intensos, como cuando tu estabas entre nosotros. Sé que tu y yo dejamos de hablar hace mucho, pero los momentos que compartimos y tus contínuas muestras de cariño, fueron suficientes para que ayer llorara mucho por ti. Y lloré porque esto fue injusto, porque eras una niña, que recién estaba empezando, que tenía sueños que realizar, y que tenía mucho que entregarle a este mundo, mucha felicidad, y muchas sonrisas que repartir. Pero, no eras para este mundo. De a poco, y lejos de mi vista, te fuiste desvaneciendo, luego de una ardua batalla, la tecera es la vencida, pero por lástima quien fue vencida esta vez, fuiste tú. Y porque no debió ser asi, pero asi fue.
No importa cuantas ganas se tenga de vivir, cuantas cosas se hagan bien, simplemente el vivir no está en nuestras manos. Y por eso tal vez sonreías tanto, y disfrutabas tanto la vida, porque sabías que quizás el dia de mañana ya no podrías disfrutar lo maravilloso que es vivir. Y cada vez que me sienta mal, sin ganas de seguir, pensaré en las muchas ganas que tu tenías de realizarte en la vida, oportunidad que fue arrebatada de tí, y que yo aun poseo. Tengo la fortuna de estar viva, tengo la fortuna de poder hacer lo que quiera, de casi no conocer los límites. Y cada vez que tenga el cabizbajo, levantaré la cabeza y trataré de ver la vida tan colorida como la viste tú, porque razones me sobran para hacerlo. Te doy gracias por las sonrisas, por el tecito, por tu calidez, por compartir conmigo, y darme una lección de vida, no habrá sido todo en vano a amiga, te mantendré con vida en cada sonrisa, en cada expresión de vida.

Y cuando nos reunamos, esperame con un rico té de frutilla, con una gran sonrisa, y obvio, usando tu abrigo calispo...sabes cuanto me gusta como se ve en tí.